Viernes, un día como cualquier otro, ¡No! No debe ser un día como cualquier otro, el viernes es un día que no se puede dejar pasar así no más.
Me desperté, prendí la computadora, obviamente, es lo primero que hago; me hice un café con leche, y cuando volví a la habitación ya había terminado de cargar el fucking Windows. Abrí el Chrome como todos los días, chequeé Gmail, Clarín, Gran Dt, Adlatina, Adsoftheworld, el Msn, procedimientos de rutina que se repiten casi continuamente durante todo el día y que podríamos llamar los PRI (Procedimientos Rutinarios informatilísticos).
Jugué un partidito de Winning Eleven, luego algunas partidas del Call Of Duty, nuevamente los procedimientos de rutina.
Luego pensé: "tengo que hacer algo para tener más posibilidades cuando busco un trabajo". Ya sé, tengo que saber inglés. Estudié inglés desde muy chico, no sé qué edad tenía, pero es esa época en donde un Gi Joe puede ser más importante que una mujer. Así que instalé el Tell Me More y me pusé a "estudiar."
A eso de las 6 de la tarde me preparé otro café con leche, comencé a beber mientras miraba propuestas laborales de Zona Job y con tan mala suerte el celular, sin explicación aparente, cayó dentro de la taza. Sin palabras, yo no hice nada, simplemente se deslizó, se suicidó. Así que ahí está, secándose al cálido viento del cooler de la compu y yo acá bien al pedo como siempre.
Mi viernes cobró sentido cuando el señor Damián Pacheco sufrió una rotura de cola en el Winning Eleven (y claro si me la paso jugando).
Mañana será otro día, pero me suena que va a ser muy parecido al de hoy.