Era el cumpleaños de Mariela que vive en Italia, así que la llamé para desearle felicidades y le pasé el teléfono a mi abuelo, Aurelio.
- ¡Abu, decile algo que es el cumpleaños!
- ¿Y qué le puedo decir?
- ¿Eh?
- ¿Quién habla en primer lugar?
- Mariela, tu nieta.
- Ah, ¿qué decís, nena? Hace mucho que no sé nada de vos.
- Sí, ando con mucho laburo, la facu y ahora estoy viviendo en Italia.
- Ah, ¿te casaste?
- ¡No!
- ¿Y para cuándo? ¿Cuándo me vas a dar nietos?
- ¿Bisnietos decís?
- Sí, sí.
- Tengo dos, abuelo, Nicolás y Pía.
- ¡Qué lindos! ¿Y estás en Italia?
- Sí, abuelo, hace dos años ya.
- ¿La llamada me la van a cobrar a mí?
- Y me llamaron ustedes, supongo que sí.
- ¡Ustedes me toman por zonzo, un pobre jubilado que no gana siquiera cuatrocientos pesos por mes y me hacen gastar! Nena, a vos te parece, ¡por eso no te casaste nunca!
- No me casé pero vivo en pareja, así que no te preocupes.
- Me imaginaba, no podía esperar otra cosa de una persona como vos, que no tiene consideración por los mayores, encima sos mentirosa. Laburé toda mi vida para criar a tu madre...
- ¡A mi padre!, sos mi abuelo paterno.
- ¡Irrespetuosa! Y para colmo te vas del país como una rata, nos abandonás. Cuando yo vine de España, cuando todavía vos no habías nacido, Argentina era un país grande que te recibía con los brazos abiertos. Ahora cambió mucho la mano, no es como antes. Ahora se van todos como lauchas. Salís a la calle y te matan, los chorros no tienen códigos. Antes cuando te iban a afanar te pedían permiso. Ahora son todos drogadictos que te matan por dos pesos, hasta a los jubilados matan ahora, no hay respeto.
- Y venite para Italia, acá es mucho más tranquila la vida.
- No me tomés por tonto eh, no te hagas la pícara. ¿Cuántos años cumplías, nena?
¿Qué harías si estuvieses más de un mes al pedo? Dejé de trabajar en una empresa para laburar sin cobrar en Kepel&Mata, la cosa con mi dupla no funcionó y aquí estamos, al pedo total. Si bien, ya encontré trabajo, el blog nació de un estado genuino, un estado de emoción alterada pero original, en donde permite a uno ser como es y hacer lo que no necesariamente sabemos hacer. Un estado frecuentemente poco respetado que hay que valorar un poco más.
jueves, 29 de abril de 2010
martes, 27 de abril de 2010
Caminando escaleras mecánicas
Este domingo fui a pasear a Unicenter, perdón a caminar por Unicenter, perder tiempo, ¿por qué?, porque estoy al pedo. Mientras estaba esperando en la caja el teléfono sonó.
Ir de shopping es realmente cansador y los primeros síntomas son el dolor de piernas y somnolencia peligrosa, si se sufre algunos de estos síntomas es recomendable acudir a los sillones de los stands de los home theater, hacerse el invalido para que les den esas fantásticas sillas de ruedas a motor o abandonar de inmediato el recinto.
La verdad es que para el hombre ir de compras es cansador. La mujer disfruta mirando cosas que nunca va a comprar, aunque el hombre también disfruta de ver una exposición de autos por ejemplo, pero es distinto porque uno disfruta el diseño, el motor, cómo está construido. La mujer también disfruta el diseño de los vestidos, de lo zapatos de Ricky Sarkany, pero estos se hicieron para lucirlos aunque el auto también, pero se merece otra mirada simplemente porque vivimos en un mundo machista. Podríamos estar horas sin llegar a ningún lado, lo cierto es que las mujeres puede estar contemplando cualquier cosa, un detergente por ejemplo, un desodorante antitranspirante, toallitas con alas, sin alas, con lengua y vaya uno a saber, en cambio el hombre lleva lo que venga y va al shopping a comprar lo que necesita, aunque hoy en día existen muchas clases de hombres.
Luego de hacer una recorrida por Falabella Bazar y de elegir los regalos pertinentes era hora de hacer la cola. Después de algunos minutos finalmente llegamos al frente del trencito. Este lugar es único, cuando mirás hacia atrás y vez a todos los pobres giles que están al final te sentís el más afortunado de la cola y decís "Mirá, pobre estas personas, mirá la cola que tienen que hacer." Es como el embarazo, dicen que las mujeres olvidan el dolor que sufrieron para luego querer tener más hijos. (?)
Esperando a que nos cobren, el teléfono sonó, la cajera atendió y me dio el teléfono a mí ¡Es para usted! Miré extrañado.
¿Qué? ¿Cómo para mí? Sí, señor, para usted. ¿Hola? Sí, que tal señor. ¡¿Qué tal?! Quién habla? Como se puede apreciar usted es una persona jóven (miré a mi alrededor), quiero que me conteste con toda sinceridad. ¿Quién habla? ¿Usted saldría con una mujer gorda? No entiendo por qué la pregunta y no me contestó, ¡¿quién mierda habla?! Es una simple encuesta. ¿Una encuesta, en la caja de Falabella? ¿Qué tiene que ver que sea jóven? ¡Por favor conteste, es un segundo! ¡Y, depende qué tan linda sea!
Corté, agarré las cosas y nos fuimos. ¿Qué te preguntó? Nada, si saldría con una gorda, pregunta más estúpida. ¿Eh, quién te preguntó eso? ¿Qué sé yo? Una gorda supongo. Ay, qué te hacés. ¿Y qué le contestaste? Depende. ¿Depende de qué? De qué tan linda sea, o en realidad de cuán gorda sea. ¡Ay! venías bien, siempre la cagas, una buena y una mala. Y bue, así somos los hombres, eternos albañiles.
Ir de shopping es realmente cansador y los primeros síntomas son el dolor de piernas y somnolencia peligrosa, si se sufre algunos de estos síntomas es recomendable acudir a los sillones de los stands de los home theater, hacerse el invalido para que les den esas fantásticas sillas de ruedas a motor o abandonar de inmediato el recinto.
La verdad es que para el hombre ir de compras es cansador. La mujer disfruta mirando cosas que nunca va a comprar, aunque el hombre también disfruta de ver una exposición de autos por ejemplo, pero es distinto porque uno disfruta el diseño, el motor, cómo está construido. La mujer también disfruta el diseño de los vestidos, de lo zapatos de Ricky Sarkany, pero estos se hicieron para lucirlos aunque el auto también, pero se merece otra mirada simplemente porque vivimos en un mundo machista. Podríamos estar horas sin llegar a ningún lado, lo cierto es que las mujeres puede estar contemplando cualquier cosa, un detergente por ejemplo, un desodorante antitranspirante, toallitas con alas, sin alas, con lengua y vaya uno a saber, en cambio el hombre lleva lo que venga y va al shopping a comprar lo que necesita, aunque hoy en día existen muchas clases de hombres.
Luego de hacer una recorrida por Falabella Bazar y de elegir los regalos pertinentes era hora de hacer la cola. Después de algunos minutos finalmente llegamos al frente del trencito. Este lugar es único, cuando mirás hacia atrás y vez a todos los pobres giles que están al final te sentís el más afortunado de la cola y decís "Mirá, pobre estas personas, mirá la cola que tienen que hacer." Es como el embarazo, dicen que las mujeres olvidan el dolor que sufrieron para luego querer tener más hijos. (?)
Esperando a que nos cobren, el teléfono sonó, la cajera atendió y me dio el teléfono a mí ¡Es para usted! Miré extrañado.
¿Qué? ¿Cómo para mí? Sí, señor, para usted. ¿Hola? Sí, que tal señor. ¡¿Qué tal?! Quién habla? Como se puede apreciar usted es una persona jóven (miré a mi alrededor), quiero que me conteste con toda sinceridad. ¿Quién habla? ¿Usted saldría con una mujer gorda? No entiendo por qué la pregunta y no me contestó, ¡¿quién mierda habla?! Es una simple encuesta. ¿Una encuesta, en la caja de Falabella? ¿Qué tiene que ver que sea jóven? ¡Por favor conteste, es un segundo! ¡Y, depende qué tan linda sea!
Corté, agarré las cosas y nos fuimos. ¿Qué te preguntó? Nada, si saldría con una gorda, pregunta más estúpida. ¿Eh, quién te preguntó eso? ¿Qué sé yo? Una gorda supongo. Ay, qué te hacés. ¿Y qué le contestaste? Depende. ¿Depende de qué? De qué tan linda sea, o en realidad de cuán gorda sea. ¡Ay! venías bien, siempre la cagas, una buena y una mala. Y bue, así somos los hombres, eternos albañiles.
viernes, 23 de abril de 2010
Algo que no debí escuchar jamás
Ayer volví a casa a eso de las 3 am después de haber tomado unas birras. Me cambié y me fui al sobre. Cuando estaba apunto de dormirme unos gritos me sacudieron.
Marcelo es un vecino que vive en el departamento de arriba, un hombre de unos 40 años aproximadamente, carpintero. Acostumbra a trabajar a cualquier hora, utiliza su taladro, lijadora, cualquier tipo de herramienta ruidosa sin pensar en los demás. Va al baño como 10 veces al día, le gusta escuchar música clásica, come churrasco por lo menos 3 veces a la semana y tiene un perro que ladra cada vez que alguien camina por el pasillo.
Al parecer llegó tarde a su casa. La voz de una mujer se oyó:
¡¿Dónde estabas?!
¿Qué hacés, Negra?
¡No, "¿qué hacés, negra?", no! ¿Dónde estabas?
Estaba con Rubén, me junté por laburo y nos quedamos tomando un vino.
¡No podés venir a cualquier hora, me tenés que avisar!
Sorry.
Sorry, las pelotas. Laburo todo el día, mantengo esta casa prácticamente sola y vos no sos capaz de llamarme.
¿Qué hacías con Rubén, ojo con Rubén vos, no andaran en cosas raras, no?
Qué te pasa con Rubén, además estás diciendo una pelotudez, no tiene nada que ver una cosa con la otra.
Ya me tenés cansada, "Carpintero", no hacés más que quilombo y no traés un mango.
¡Pero que te pasa pelotuda, de qué te la das, secretaria! Te creés que sos mejor que yo por trabajar en una oficina y vestirte como una puta. (RUIDO DE CACHETAZO)
Hay quienes piensan igual que yo.
¿Quién? ¡Tu viejo o tu amiga Jesica, flor de puta ésa!
No. No precisamente. ¿¡Marcelo!?
¿Qué?
¡Agachate y conocelo!
¿Eh? ¿Y ése?
¡Este es quien además de pagarme un muy buen sueldo me hace gritar cada vez que vos jugás con tus herramientas, carpintero!
En fin, luego de esa conversación que habrá escuchado gran cantidad de vecinos, cada vez que Marcelo se toma el mismo ascensor no puedo evitar reírme por dentro.
Marcelo es un vecino que vive en el departamento de arriba, un hombre de unos 40 años aproximadamente, carpintero. Acostumbra a trabajar a cualquier hora, utiliza su taladro, lijadora, cualquier tipo de herramienta ruidosa sin pensar en los demás. Va al baño como 10 veces al día, le gusta escuchar música clásica, come churrasco por lo menos 3 veces a la semana y tiene un perro que ladra cada vez que alguien camina por el pasillo.
Al parecer llegó tarde a su casa. La voz de una mujer se oyó:
¡¿Dónde estabas?!
¿Qué hacés, Negra?
¡No, "¿qué hacés, negra?", no! ¿Dónde estabas?
Estaba con Rubén, me junté por laburo y nos quedamos tomando un vino.
¡No podés venir a cualquier hora, me tenés que avisar!
Sorry.
Sorry, las pelotas. Laburo todo el día, mantengo esta casa prácticamente sola y vos no sos capaz de llamarme.
¿Qué hacías con Rubén, ojo con Rubén vos, no andaran en cosas raras, no?
Qué te pasa con Rubén, además estás diciendo una pelotudez, no tiene nada que ver una cosa con la otra.
Ya me tenés cansada, "Carpintero", no hacés más que quilombo y no traés un mango.
¡Pero que te pasa pelotuda, de qué te la das, secretaria! Te creés que sos mejor que yo por trabajar en una oficina y vestirte como una puta. (RUIDO DE CACHETAZO)
Hay quienes piensan igual que yo.
¿Quién? ¡Tu viejo o tu amiga Jesica, flor de puta ésa!
No. No precisamente. ¿¡Marcelo!?
¿Qué?
¡Agachate y conocelo!
¿Eh? ¿Y ése?
¡Este es quien además de pagarme un muy buen sueldo me hace gritar cada vez que vos jugás con tus herramientas, carpintero!
En fin, luego de esa conversación que habrá escuchado gran cantidad de vecinos, cada vez que Marcelo se toma el mismo ascensor no puedo evitar reírme por dentro.
jueves, 22 de abril de 2010
Niuhn Cian Carlos
Carlitos, el almacenero de la vuelta. Es chino, coreano, japonés, tailandés, taiwanés, mongol y se llama Carlos, pero no lo sabe. Es dueño de un supermercado chino, aunque él es japonés. Lo abrió luego de la ekatombe, allá por el 2001. Petiso, ancho y con ojos aguja es poseedor de un negocio llamado Chinatown, puro marketing argumenta Niuhn. Es un supermercado típicamente chino, nunca hay monedas, pero caramelos arrolete, se olvidan del idioma en las mejores situaciones, son poseedores del fabuloso maní chino: maní envuelto por una riquísima masa (vaya a saber uno de qué está hecha) simil al palito. Pero más allá de todas éstas, más que obvias, cualidades que caracterizan a todo supermercado chino, Carlitos es hincha de Boca, sí, Boca, un equipo de mierda, que si Dios quiere se irá al descenso pronto. El pobre se hizo hincha de Boca, concurre a todos los encuentros y todos los eventos que se organizan en la Bombonera hasta cuando toca Ricky. Es amante del barrio y su folclore. Él dice que el amor comenzó un año antes de venirse a vivir a Argentina. Recuerda cuando viajó en clase turista por Aerolíneas, visitó la Boca con su cámara Reflex, marca Cannon de 15 megapixeles y con una memoria de 16 gb. Foto va foto bien y pasó lo que tuve que pasar.
De regreso al Japón decidió vender su casa valuada en 300 mil dólares y viajar a Buenos Aires. Año siguiente se instaló en Argentina, se casó con una muchacha, también japonesa y tuvieron un hijo, Ezequiel se llama. Ezequiel tiene 7 años y cuando no está en la escuela aprende a embolsar entre otras cosas. Ya de chiquitos aprendió a jamás usar dos bolsas para la cerveza, si se rompe que vayan a llorar a la llorería.
Carlos no sabe pelear, nunca le gustaron las artes marciales pero ese día cuando entraron a robar en su local algo salió de adentro suyo.
Dos vaguitos entraron a comprar, daban vueltas, iban y venían hasta que uno de ellos sacó un tubo de hierro, (parecía un arma tumbera).
¡Dame la platavo´ da´ piyo da´ laplatita que tequemo gato te quemogato gatovo´gato te quemo tuerto!
Lo apuntó a Carlos que estaba en la caja y Niuhn sin titubar tomó un Raid (el Plus con 24 horas de duración para cucarachas) que estaba debajo de la caja registradora y se lo vació en su boca. Éste comenzó a vomitar mientras su amigo escapaba por Nahuel Huapí. Niuhn comenzó a golpear al chorrito sin control hasta que lo dejó inconsciente, tomó la bandera de Boca y le ató las manos.
El pobre pibe quedó internado por intoxicación y traumatismo de cráneo en el Hospital Pirovano. Posteriormente fue llevado al juzgado de menores de José León Suarez. Hoy en día Carlos es respetado incluso por los hinchas de River.
De regreso al Japón decidió vender su casa valuada en 300 mil dólares y viajar a Buenos Aires. Año siguiente se instaló en Argentina, se casó con una muchacha, también japonesa y tuvieron un hijo, Ezequiel se llama. Ezequiel tiene 7 años y cuando no está en la escuela aprende a embolsar entre otras cosas. Ya de chiquitos aprendió a jamás usar dos bolsas para la cerveza, si se rompe que vayan a llorar a la llorería.
Carlos no sabe pelear, nunca le gustaron las artes marciales pero ese día cuando entraron a robar en su local algo salió de adentro suyo.
Dos vaguitos entraron a comprar, daban vueltas, iban y venían hasta que uno de ellos sacó un tubo de hierro, (parecía un arma tumbera).
¡Dame la platavo´ da´ piyo da´ laplatita que tequemo gato te quemogato gatovo´gato te quemo tuerto!
Lo apuntó a Carlos que estaba en la caja y Niuhn sin titubar tomó un Raid (el Plus con 24 horas de duración para cucarachas) que estaba debajo de la caja registradora y se lo vació en su boca. Éste comenzó a vomitar mientras su amigo escapaba por Nahuel Huapí. Niuhn comenzó a golpear al chorrito sin control hasta que lo dejó inconsciente, tomó la bandera de Boca y le ató las manos.
El pobre pibe quedó internado por intoxicación y traumatismo de cráneo en el Hospital Pirovano. Posteriormente fue llevado al juzgado de menores de José León Suarez. Hoy en día Carlos es respetado incluso por los hinchas de River.
miércoles, 21 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
lunes, 19 de abril de 2010
PES II - FINAL DEL MUNDO (Final insólitamente obvia)
Por esas razones del destino o de la lógica algorítmica la final resultó ser Argentina vs. Brasil.
Lejos de tener una posible correlación con un futuro próximo el resultado fue Argentina 5, Brasil 2.
Lejos de tener una posible correlación con un futuro próximo el resultado fue Argentina 5, Brasil 2.
viernes, 16 de abril de 2010
PES I
Luego de ejecutar los PRI una y otra vez se me ocurrió armar en el PES el fixture real del mundial Sudáfrica 2010, veremos hasta donde llega la Argentina.
Luego les aviso cómo estamos.
Al pedo como ninguno.
Luego les aviso cómo estamos.
Al pedo como ninguno.
miércoles, 14 de abril de 2010
Chepibe
Hoy estuve realmente más al pedo que de costumbre y decidí salir. Lluvía, frío, humedad, una combinación peligrosa para los pobres caminantes. Una suave llovizna fue suficiente para hacerme temblar al cabo de sólo dos cuadras. Cruzando Blanco Encalada, a mitad de cuadra, un hombre comenzó a hacerme señas, miré hacía atrás, pero era a mí a quien estaba llamando. Seguí caminando en la misma dirección hasta que me acerqué lo suficiente.
Pibe, ¿cómo va? ¿Me hacés un favor? No me comprás puchos acá en frente. No tengo llavés y si cierro la puerta no voy a poder entrar.
No tengo tiempo.
¡Dale, es un segundo! No doy más, necesito un pucho ya.
Bueno dale, ¿qué te compro?
Comprame dos atados de diez.
¿No preferís uno solo de veinte?
No, dos de diez, más cómodo.
¿De qué marca?
Philips.
Ok.
Fui al almacen que estaba justo enfrente mientras el hombre mantenía la puerta abierta.
Me da dos Philips Morris de diez.
¿Dos de diez o uno de veinte?
Dos de diez. No sé, no son para mí. Así me dijeron. (Detesto cuando me mandan a comprar cosas que yo no consumo, como cuando tu novia te pide que le compres toallitas o tampones, es lo peor)
Ah ok. El almacenero miró extrañado.
Cruce la calle nuevamente. El hombre estaba casi desesperado, tomó bruscamente un atado, sacó un cigarrillo y lo prendió.
¡Gracias! Me salvaste. Este edificio es un quilombo, la semana pasada eché a Castelli, el Administrador, y me estoy haciendo cargo de todo. Aunque no parezca, estos nueve pisos, te traen muchos problemas.
Claro.
Encima hay cada personaje. ¿Vos vivís en edificio?
Sí.
¿Cuánto pisos?
Y... son, quince.
¿Y departamentos por piso?
Seis.
O sea noventa (una calculadora el flaco). Eso si debe ser un problemón.
Sí, qué sé yo.
Mientras hablaba succionaba su cigarrillo cuan sorbete cualunque y al mismo tiempo yo sostenía el otro atado y el vuelto. En innumerables ocasiones amagué a dárselo pero me seguía hablando, me esquivaba. Si hubiese comprado uno de veinte no estaría teniendo este problema.
¡Bueno me tengo que ir!
La más rompe bolas acá es la vieja, vieja chota, nadie sabe la edad, pero la guacha está barbara, barbara para su edad, camina de lo lindo pero usa bastón, esas cosas de vieja, viste. Me rompe los huevos. Y tiene cada saque, te da ganas de matarla.
Le di el otro atado de prepo y me despide.
Me tengo que ir, tengo un montón de cosas que hacer (fue la mentira más grande de mi vida).
De adentro del edificio se oyó la voz decrepita de una anciana "¡Gabriel, me puede ayudar por favor!"
Sin darme cuenta me quedé con el vuelto, el hombre ya se había ido. Tres con ciencuenta, algo es algo.
Pibe, ¿cómo va? ¿Me hacés un favor? No me comprás puchos acá en frente. No tengo llavés y si cierro la puerta no voy a poder entrar.
No tengo tiempo.
¡Dale, es un segundo! No doy más, necesito un pucho ya.
Bueno dale, ¿qué te compro?
Comprame dos atados de diez.
¿No preferís uno solo de veinte?
No, dos de diez, más cómodo.
¿De qué marca?
Philips.
Ok.
Fui al almacen que estaba justo enfrente mientras el hombre mantenía la puerta abierta.
Me da dos Philips Morris de diez.
¿Dos de diez o uno de veinte?
Dos de diez. No sé, no son para mí. Así me dijeron. (Detesto cuando me mandan a comprar cosas que yo no consumo, como cuando tu novia te pide que le compres toallitas o tampones, es lo peor)
Ah ok. El almacenero miró extrañado.
Cruce la calle nuevamente. El hombre estaba casi desesperado, tomó bruscamente un atado, sacó un cigarrillo y lo prendió.
¡Gracias! Me salvaste. Este edificio es un quilombo, la semana pasada eché a Castelli, el Administrador, y me estoy haciendo cargo de todo. Aunque no parezca, estos nueve pisos, te traen muchos problemas.
Claro.
Encima hay cada personaje. ¿Vos vivís en edificio?
Sí.
¿Cuánto pisos?
Y... son, quince.
¿Y departamentos por piso?
Seis.
O sea noventa (una calculadora el flaco). Eso si debe ser un problemón.
Sí, qué sé yo.
Mientras hablaba succionaba su cigarrillo cuan sorbete cualunque y al mismo tiempo yo sostenía el otro atado y el vuelto. En innumerables ocasiones amagué a dárselo pero me seguía hablando, me esquivaba. Si hubiese comprado uno de veinte no estaría teniendo este problema.
¡Bueno me tengo que ir!
La más rompe bolas acá es la vieja, vieja chota, nadie sabe la edad, pero la guacha está barbara, barbara para su edad, camina de lo lindo pero usa bastón, esas cosas de vieja, viste. Me rompe los huevos. Y tiene cada saque, te da ganas de matarla.
Le di el otro atado de prepo y me despide.
Me tengo que ir, tengo un montón de cosas que hacer (fue la mentira más grande de mi vida).
De adentro del edificio se oyó la voz decrepita de una anciana "¡Gabriel, me puede ayudar por favor!"
Sin darme cuenta me quedé con el vuelto, el hombre ya se había ido. Tres con ciencuenta, algo es algo.
viernes, 9 de abril de 2010
Entre vistas
Hoy me llamaron para una entrevista. Nada que ver con publicidad, supervisor de call center, no está mal. Igualmente para este tipo de puestos usan más filtros que los Directores de Arte, pero por lo menos me llamaron.
"Siempre mirá a los ojos, no te pongas colorado, jamás tartamudees. Si te mostrás nervioso estás frito. Hablá, hablá, nunca te quedés callado, el silencio mata, y tampoco hablés con monosílabos. Se gracioso, simpático. Vestite bien, afeitate, lavate los dientes, arreglate el pelo. Usá el mejor perfume pero no te excedas. Que las manos no te transpiren, evitá las muletillas, los tics. Acordate, se carismático, sonreí todo el tiempo, ¡ésa cara no, a ver... ésa, ves que podés! Mentí un poco, todo el mundo lo hace. ¡No te comas las uñas!, y que no se note que te las comés. Mostrate siempre seguro, firme, sentate bien, siempre con la mirada en alto. Ten confianza en vos mismo que después de un algunos test psicológicos que te llevarán horas, quizá lo logres".
"Siempre mirá a los ojos, no te pongas colorado, jamás tartamudees. Si te mostrás nervioso estás frito. Hablá, hablá, nunca te quedés callado, el silencio mata, y tampoco hablés con monosílabos. Se gracioso, simpático. Vestite bien, afeitate, lavate los dientes, arreglate el pelo. Usá el mejor perfume pero no te excedas. Que las manos no te transpiren, evitá las muletillas, los tics. Acordate, se carismático, sonreí todo el tiempo, ¡ésa cara no, a ver... ésa, ves que podés! Mentí un poco, todo el mundo lo hace. ¡No te comas las uñas!, y que no se note que te las comés. Mostrate siempre seguro, firme, sentate bien, siempre con la mirada en alto. Ten confianza en vos mismo que después de un algunos test psicológicos que te llevarán horas, quizá lo logres".
Sensación de seguridad
Hace un par de horas estaba parado en la avenida Monroe esperando a que el señor Hugo se haga presente.
La tardanza se debió a un mal entendido que me sirvió para pensar el siguiente tema.
Estar al pedo en una esquina es la mejor ocasión para reflexionar. También los viajes en colectivo, tren o subte, pero no viene al caso. Era una noche ventosa, nadie en la calle, algún que otro cebeceano pero nadie realmente humano, estaba solo en la calle, si miedo, pero con mucha imaginación. Salteando las cosas locas que imaginé pasaré simplemente a la reflexión:
Mientras llueve no hay robos, ni asesinatos, ni violaciones. Con lluvia no hay delito.
Sin ánimo de querer lanzar una máxima porque sí, queda expresada en esta frase simplemente una sensación del ser humano. Sin embargo, el cine, principalmente el hollywoodense, se valió de tormentas para alimentar el cagazo, pero su uso no tiene correlato con la vida real.
Es imposible decir que el vándalo le escapa a la gotera pero por alguna razón la lluvia nos hace sentir un poco más seguros.
Test de alcoholemia: 0.9
La tardanza se debió a un mal entendido que me sirvió para pensar el siguiente tema.
Estar al pedo en una esquina es la mejor ocasión para reflexionar. También los viajes en colectivo, tren o subte, pero no viene al caso. Era una noche ventosa, nadie en la calle, algún que otro cebeceano pero nadie realmente humano, estaba solo en la calle, si miedo, pero con mucha imaginación. Salteando las cosas locas que imaginé pasaré simplemente a la reflexión:
Mientras llueve no hay robos, ni asesinatos, ni violaciones. Con lluvia no hay delito.
Sin ánimo de querer lanzar una máxima porque sí, queda expresada en esta frase simplemente una sensación del ser humano. Sin embargo, el cine, principalmente el hollywoodense, se valió de tormentas para alimentar el cagazo, pero su uso no tiene correlato con la vida real.
Es imposible decir que el vándalo le escapa a la gotera pero por alguna razón la lluvia nos hace sentir un poco más seguros.
Test de alcoholemia: 0.9
jueves, 8 de abril de 2010
La imagen es lo que cuenta
Max. 1: Toda persona que sale a correr o hacer cualquier tipo de actividad física entre las 15 y 17 horas son personas que tienen un alto grado de alpedismo.
Alrededor de las 16 horas decidí ir a correr. En el ínterin aproveché a pensar qué iba a escribir en el blog cuando de pronto, visualicé a unos pibes más al pedo que yo a punto de jugar al fútbol. Me llamó mucho la atención un adolescente totalmente disfrazado de jugador de River (no lo culpo), medias de River, pantalón de River, camiseta, pulserita, etc, todo de River. Tenía pinta de buen jugador, dije: "Si se viste como payaso debe jugar bien."
Vi las primera jugadas del partido y parecía andar bien, nada fuera de lo común, hasta que comenzó a mandarse cagadas importantes. Entonces reflexioné acerca de la importancia de la imagen. La imagen es todo (perdón por el parecido). Los alimentos se venden por lo atractivo que parezcan en los comerciales, el packaging se vende principalmente (o por lo menos la primera vez) por el diseño, la imagen. Las personas se venden por la imagen. Si nos pide amistad una personas desconocida en el Facebook y además de ser desconocida es fea, no la aceptamos definitivamente (la superficialidad es síntoma de alpedismo).
¿Qué es más importante, la foto, o los comentarios? Indudablemente los comentarios sin foto no tendrían sentido. En cambio las fotos jamás dejarán de ser atractivas.
Si sabés usar el Photoshop o el Illustrator sos groso, hacés flyers, retocás las fotos de tus amigos, todos te quieren.
Si sabés usar el Word... ¡Vamos, mi vieja sabe usar el Word!
Me temo que el alpedismo me va a llevar tiempo.
Alrededor de las 16 horas decidí ir a correr. En el ínterin aproveché a pensar qué iba a escribir en el blog cuando de pronto, visualicé a unos pibes más al pedo que yo a punto de jugar al fútbol. Me llamó mucho la atención un adolescente totalmente disfrazado de jugador de River (no lo culpo), medias de River, pantalón de River, camiseta, pulserita, etc, todo de River. Tenía pinta de buen jugador, dije: "Si se viste como payaso debe jugar bien."
Vi las primera jugadas del partido y parecía andar bien, nada fuera de lo común, hasta que comenzó a mandarse cagadas importantes. Entonces reflexioné acerca de la importancia de la imagen. La imagen es todo (perdón por el parecido). Los alimentos se venden por lo atractivo que parezcan en los comerciales, el packaging se vende principalmente (o por lo menos la primera vez) por el diseño, la imagen. Las personas se venden por la imagen. Si nos pide amistad una personas desconocida en el Facebook y además de ser desconocida es fea, no la aceptamos definitivamente (la superficialidad es síntoma de alpedismo).
¿Qué es más importante, la foto, o los comentarios? Indudablemente los comentarios sin foto no tendrían sentido. En cambio las fotos jamás dejarán de ser atractivas.
Si sabés usar el Photoshop o el Illustrator sos groso, hacés flyers, retocás las fotos de tus amigos, todos te quieren.
Si sabés usar el Word... ¡Vamos, mi vieja sabe usar el Word!
Me temo que el alpedismo me va a llevar tiempo.
miércoles, 7 de abril de 2010
Es contagioso
Soy yeta. ¡Sí! No hay con que darle, soy yeta.
Pusé a Gabarini como arquero en el Gran Dt e Independiente perdió el invicto. Pusé a Gaitán como volante y sufrió una lesión. Castillejos metió dos goles y lo tengo de suplente. Obvio esto no quiere decir nada, miles lo habrán hecho y están puteando como yo, pero...
Yo diría que es una mezcla entre mala suerte y yetismo, o sea, la mala suerte es contagiosa.
Última actualización: Bertoglio me metió 2. Algo es algo.
Pusé a Gabarini como arquero en el Gran Dt e Independiente perdió el invicto. Pusé a Gaitán como volante y sufrió una lesión. Castillejos metió dos goles y lo tengo de suplente. Obvio esto no quiere decir nada, miles lo habrán hecho y están puteando como yo, pero...
Yo diría que es una mezcla entre mala suerte y yetismo, o sea, la mala suerte es contagiosa.
Última actualización: Bertoglio me metió 2. Algo es algo.
lunes, 5 de abril de 2010
Incoming forever
El día de hoy, insignificante como cualquier otro, giró, si se puede decir así, entorno al celular. Futuro celular que cuidaré mejor (por un tiempo), amaré, disfrutaré hasta que quiera otro mejor, así es este hermoso mundo, materialista y consumista, pero mi lado comunista no va a estropear este momento, el momento se estropea solo.
Siempre que quiero comprar un hermoso objeto, una cosa producto de la inteligencia humana, generados con materiales que nos brinda este cálido planeta, fabricado por el corazón indescifrables de las maquinas y las atentas manos de hombres, mujeres, niños, travestis, etc.; esa clase de cosas que vemos en la vidriera todos los días y cuando nos acercamos a contemplarlas, vemos como algunas personas saltan y se cuelgan de nuestros testículos o tetas, diciéndonos que es la mejor oferta, que es una gran oportunidad, que la podemos pagar en 300 cuotas de 0.99 ctvs. y que, finalmente, cuando tenemos la plata, estamos decididos, bajamos la guardia, dejamos que los vendedores despliegen su arsenal y traten de convencernos mientras escuchamos una risa interna que dice: "GILES, YO LO VOY A COMPRAR PORQUE ME GUSTA, NO PORQUE ME CONVENZAN USTEDES CON SU CHAMUYO BARATO. GILES." Y luego otra que dice: "GIL, ELLOS NO TE TIENEN QUE CONVENCER DE NADA PORQUE YA LO HICIMOS NOSOTROS, LOS PUBLICISTAS." nos informan que no hay más en stock, palabra que odio con toda mi alma, tal vez por tener origen inglés (odio el inglés). Es uno de los momentos más tristes que puede vivir un ser humano al pedo, con preocupaciones como cualquier otro, pero al pedo.
Lo que pasa después es conocido, te ofrecen cualquiera cosa, te dicen que en dos días entra mercadería, te meten excusas que a la persona común le cuesta entender, como por ejemplo "lunes es un día complicado" (parece que todo el mundo sale a comprar celulares los lunes a las 10 de la mañana).
En fin, veremos si mañana hay valores (stock, según Google) y anestesiamos por un tiempo la triste realidad de estar al pedo.
viernes, 2 de abril de 2010
El día con más suerte de mierda
Hoy estuve tan al pedo que decidí salir a correr. Fui al corredor de Donado, en el barrio de Saavedra. Está bueno, mucho verde diría mi abuela o mi hermana. Cuando estaba volviendo, ya había llegado hasta Balbín y pegado la vuelta, llegando a Larralde, yo caminando, visualizo un hermoso billete de cien pesos, no lo podía creer, y supongo que ustedes tampoco, si es que hay alguien ahí. En sentido contrario estaba una señora con su hijo de aproximadamente 5 años. Yo lo veo y me hago el distraído y noto que la mujer también lo ve, igual no había chance, yo estaba próximo a la felicidad por un metro. En el momento de la idílica inclinación, la mujer se abalanza e intenta recogerlo. Como dije antes, no tenía chance. Con la felicidad en mis manos la mujer comienza a gritar como una loca de mierda, "¡Auxilio, me roban!" Yo no hice más que mirarla sorprendido, tuve tanta mala suerte que había un agente en la esquina el cual se aproximó sin retraso. La mujer le explicaba que cuando estaba sacando la plata se le cayeron cien pesos y YO aproveché la situación para robarselos.
Oficial esta mina está loca, estos cien mangos estaban en el piso. Dale pibe, dejate de pelotudear, ¿querés que te meta en la cueva? ¡En serio! Mientras discutía, con ayuda de la rabia, aproveché a hacer pedazos el maldito billete que tenía en la mano derecha. Nervioso solté el billeta inútil y dije "Ahí tenés loca de mierda, pobre tu hijo."
El cana tenía tanta paja de llevarme por esta pelotudez que me dejó ir. Seguí caminando, pero ahora con las pulsaciones como si estuviera corriendo un maratón.
Mañana será otro día.
jueves, 1 de abril de 2010
Sin PAMI
Me siento un jubilado, simplemente eso. No sé cómo explicarlo, pero sé que estoy sintiendo lo que siente un anciano cuando no trabaja más, cuando todo lo que hacía pierde sentido y se vuelve a encontrar con uno mismo, como cuando terminamos el secundario y tenemos que pensar qué carrera vamos a seguir, y si es que nos atrae el estudio.
No sé lo que siente un jubilado, jamás se lo pregunté, pero seguramente su explicación podría ser totalmente distinta a la que uno sentiría en un futuro. Incluso, quizá jamás lleguemos a jubilarnos. Tal vez nos dediquemos toda la vida a nuestro comercio y entonces nunca logremos sentir, verdaderamente, lo mismo que un jubilado.
Perdón, estoy divagando, es que estoy muy al pedo. Mañana será otro día, pero me suena que va a ser muy parecido al de hoy.
No sé lo que siente un jubilado, jamás se lo pregunté, pero seguramente su explicación podría ser totalmente distinta a la que uno sentiría en un futuro. Incluso, quizá jamás lleguemos a jubilarnos. Tal vez nos dediquemos toda la vida a nuestro comercio y entonces nunca logremos sentir, verdaderamente, lo mismo que un jubilado.
Perdón, estoy divagando, es que estoy muy al pedo. Mañana será otro día, pero me suena que va a ser muy parecido al de hoy.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)