jueves, 22 de abril de 2010

Niuhn Cian Carlos

Carlitos, el almacenero de la vuelta. Es chino, coreano, japonés, tailandés, taiwanés, mongol y se llama Carlos, pero no lo sabe. Es dueño de un supermercado chino, aunque él es japonés. Lo abrió luego de la ekatombe, allá por el 2001. Petiso, ancho y con ojos aguja es poseedor de un negocio llamado Chinatown, puro marketing argumenta Niuhn. Es un supermercado típicamente chino, nunca hay monedas, pero caramelos arrolete, se olvidan del idioma en las mejores situaciones, son poseedores del fabuloso maní chino: maní envuelto por una riquísima masa (vaya a saber uno de qué está hecha) simil al palito. Pero más allá de todas éstas, más que obvias, cualidades que caracterizan a todo supermercado chino, Carlitos es hincha de Boca, sí, Boca, un equipo de mierda, que si Dios quiere se irá al descenso pronto. El pobre se hizo hincha de Boca, concurre a todos los encuentros y todos los eventos que se organizan en la Bombonera hasta cuando toca Ricky. Es amante del barrio y su folclore. Él dice que el amor comenzó un año antes de venirse a vivir a Argentina. Recuerda cuando viajó en clase turista por Aerolíneas, visitó la Boca con su cámara Reflex, marca Cannon de 15 megapixeles y con una memoria de 16 gb. Foto va foto bien y pasó lo que tuve que pasar.
De regreso al Japón decidió vender su casa valuada en 300 mil dólares y viajar a Buenos Aires. Año siguiente se instaló en Argentina, se casó con una muchacha, también japonesa y tuvieron un hijo, Ezequiel se llama. Ezequiel tiene 7 años y cuando no está en la escuela aprende a embolsar entre otras cosas. Ya de chiquitos aprendió a jamás usar dos bolsas para la cerveza, si se rompe que vayan a llorar a la llorería.
Carlos no sabe pelear, nunca le gustaron las artes marciales pero ese día cuando entraron a robar en su local algo salió de adentro suyo.
Dos vaguitos entraron a comprar, daban vueltas, iban y venían hasta que uno de ellos sacó un tubo de hierro, (parecía un arma tumbera).
¡Dame la platavo´ da´ piyo da´ laplatita que tequemo gato te quemogato gatovo´gato te quemo tuerto!
Lo apuntó a Carlos que estaba en la caja y Niuhn sin titubar tomó un Raid (el Plus con 24 horas de duración para cucarachas) que estaba debajo de la caja registradora y se lo vació en su boca. Éste comenzó a vomitar mientras su amigo escapaba por Nahuel Huapí. Niuhn comenzó a golpear al chorrito sin control hasta que lo dejó inconsciente, tomó la bandera de Boca y le ató las manos.
El pobre pibe quedó internado por intoxicación y traumatismo de cráneo en el Hospital Pirovano. Posteriormente fue llevado al juzgado de menores de José León Suarez. Hoy en día Carlos es respetado incluso por los hinchas de River.

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