viernes, 30 de septiembre de 2011

Gris

Marcos; esta historia se trata de él, una persona que le gustaba demasiado los colores, los coleccionaba. Juntaba colores de cualquier tipo, azules, rojos, colorados, beige, violetas, los pintados, los dibujados, los manchados, los de la pared, los de papel.
Era de una familia normal, nada de familia aburrida, de mucho dinero, ni tampoco era hijo de un prestigioso abogado que practicamente no le hablaba y que luego murió de cáncer por fumar pipa toda su vida y después le siguió su madre, subida al tren de "Viejo, esperame, que sin vos no sé qué hacer". Nada de eso, un padre común, joyero, un buen padre, tampoco un padre ejemplar, no existen los ejemplos, salvo los de matemáticas. Su madre por suerte terminó la secundaria, y se desarrolló como empleada administrativa, nada más genérico y que no te dice nada como empleado administrativo, es como que te digan "Sí, me gusta el dulce de leche" o los Beatles. Aclaro nuevamente!, nada de familia de guita.
Marcos tenía la maldita costumbre de vestirse mal, bah, en realidad no combinaba, no necesitaba hacerlo tampoco, a él le gustaba así, un pantalón rojo, un remera amarilla, medias azules, zapatillas blancas y a la calle.
Su familia le decía que no podía salir así, pero Marcos tenía una actitud... digamos, de era esa clase de personas que todo le chupa un huevo. Los amigos lo enfermaban, siempre era el centro de atención hasta que consiguió amigos donde también todo le chupaba un huevo. Su cuarto estaba todo pintado con aerosol, en algunos espacios había afiches de vía pública de alguna de sus bandas preferidas. Sus amigos cuando iban contribuían con algún autógrafo, un poco de aerosol, otro poco de Liquid Paper, típicos garabatos y penes erectos, minas en bolas, típico de adolescentes, y si no eso no era común entonces estoy en problemas.
Marcos trabajaba en una Editorial, era corrector de textos. Trabaja en futuras revistas que nadie realmente se daría cuenta de su buen trabajo, esas que te arreglan con un culo acá, dos tetas allá y alguien que te habla de la meditación y el sentido de la vida, como si hubiese una solo. Su monitor tenía pegados todos post-it de colores con anotaciones y frases como por ejemplo: "Si piensas que fallarás, entonces fallarás, aunque si los piensas mucho, por ley de Murphy seguro que te sucede lo contrario." También tiene alguna que otra que dice "Si no eres el jefe, entonces ponete a trabajar, y dejate de buscar frase estúpidas!" Hablando de jefe, cuando fue el cumpleaños, de esa persona que te rompe los huevos todos los días, más que tu vieja, ¡sí! mucho más. Las madres son agotadoras pero en el fondo las querés, algunos más en el fondo que otros, pero las jefes, son como personas que nacieron para romper las bolas y laburar más, porque mientras vos te vas a las seis en punto ellos se quedan hasta tarde con una camiseta que dice "Sí, amo esta empresa y qué?" pero cuando se voltean dice "Sí, ya sé, soy un boludo, pero no puedo evitarlo, el café de la máquina me puede". Volviendo al tema del jefe, fue el encargado de comprarle algo y le terminó regalando una remera fucsia, divina, y lo mejor fue que le encantó.
Marcos veía el mundo de otra forma, se tomaba las cosas de otra manera, pero sin embargo era una persona normal, había cosas que no podía ver. El problema es que Marcos era daltónico y como todos, hay cosas que nunca vemos.