Unas de las tareas que realicé como persona al pedo (digamos niño mejor, todo los niños, adolescentes están al pedo) fue la búsqueda de dinero. Con mi compañero de vereda, allá por el año 92, estábamos tan al pedo que salíamos a caminar en busca de monedas y billetes que se le caían a transeúntes distraídos. Por supuesto, nosotros lo hallábamos mucho después de la desafortunada pérdida.
Encontrarse plata es una de las cosas más lindas que le puede pasar a un ser humano que habita en una región capitalista. Hay muchas formas de encontrarla: puede ser en la calle, sola, ahí tirada, al costado del cordón por ejemplo. Puede sorprendernos dentro de un recinto, ya sea un shopping, el hall de un edificio. En este caso la paranoia y sensación de culpabilidad es mayor. Encontrarse dinero segundo después de ver cómo el billete escapa, sin explicación aparente, del bolsillo de la víctima, es la que más controversia genera en todo el mundo.
Algo muy lindo es encontrarse algún billetito en la campera que no usábamos hace un año. Si bien no deja de ser nuestra, es un hermoso gesto del Dios Placard.
Manual de cómo convertirte en un exitoso Buscador de Dinero al pedo:
Bajo el concepto "El dinero no tiene dueño", este manual realizado por prestigiosos especialistas del barrio Coghlan, propone innumerables técnicas que facilitan la conexión usuario-dinero extraviado (por otra persona). A continuación algunas de las más famosas y útiles técnicas.
- El viento que todo empuja: el viento es un gran aliado de los Buscadores de Dinero Alpedos. Víctimas: Principalmente personas con poca movilidad, jubilados, personas con mucho dinero y con poco grado de rataterismo, boludos. Modus operandis: sin avisar el viento arranca el dinero cuan soplete de bicicletero arrastrándolo hasta las oscuras y temibles regiones de la acera.
- Propinas: los restaurantes con mesas en las veredas son lugares propicios a encontrar dinero, pero es condición necesaria el viento. Modus operandis: clientes descuidados que no colocan sobre la propina objetos pesados, son el desencadenante del extravío. Luego el dinero es trasladado a la zona, que nosotros denominamos, "verde", donde entramos en acción.
- Milhojas: las hojas secas de los árboles son perfectas para camuflar billetes perdidos, por lo que hace que el otoño sea una de las estaciones preferidas por los Buscadores de Dinero. Consejo: siempre que caminemos por una vereda cubierta de hojas secas es fundamental no pisarlas. Es recomendable en cambio, patearlas para que el billete perdido aparezca en el aire.
- Luckyman: Es muy importante saber que uno es capaz de atraer la suerte pensando positivamente, y esto no significa pensar en lo hermoso que es nuestro perro o "¡qué feliz me hace mi pareja!", "tengo ganas de cuidar el medio ambiente y ya sé cómo", o tener fe de que Argentina algún día sea un país libre de corrupción. Pensar en positivo significa visualizar el billete que nosotros queremos encontrar, creer que hoy nos vamos a encontrar dinero. Para esto es necesario cerrar los ojos y pensar fuertemente en el billete, por ejemplo: imaginemos un billete de diez pesos. Es fundamental saber primero qué próceres se encuentran en cada billete (Véase "Próceres billetiles", pág. 487), en el caso del billete de diez pesos es Manuel Belgrano, un hombre que ha sabido elegir los hermosos colores que hoy llevan puestos nuestra selección nacional entre otras cosas. Entonces, como dijimos, cerremos los ojos y pensemos en el número 10, en Diego Maradona, en el rostro de Manuel y cantemos: "Manuel Bel-gra-no, Manuel Bel-gra-no ayúdame a encontrarlo." Repitamos esta estrofa veinte veces (se recomienda hacerlo en ayunas), luego abramos los ojos y comencemos nuestro día normalmente.
Este manual continuará...
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